miércoles, 31 de marzo de 2010

MIGUEL HERNANDEZ Y DON LUIS ALMARCHA O EL CASO DEL VICARIO TALIBÁN


 ( PARA LEER SOBRE MIGUEL HERNANDEZ Y EUTIMIO MARTIN PINCHA AQUI )

Tras la anécdota anterior, recogida  en un  texto que entregó el propio obispo a Martínez-Arenas ( tío de mi tío Pepe, por cierto) no puedo callar la última parte de la relación entre el obispo Almarcha y Miguel Hernández, que conozco por Vicente Hernández Fabregat, el único sobrino de Miguel que se ha adentrado en el terreno de la creación literaria.

Vicente Hernández Fabregat  ha publicado tres novelas cortas: "El hijo de la confitera", "Asesinato en el claustro" y "El caso del anticuario". "Asesinato en el claustro" es una novela muy especial, rara, pues transcurre en la Orihuela clerical y sin embargo cuenta una trama policial muy poco mironiana,   con un sacerdote detective, don Aurelio, aficionado al chocolate( habría adorado el obrador de Doña Corazón) que se ve envuelto sin desearlo en un crimen.

"Un par de evocaciones literarias resultan casi inevitables aquí-dice Piñeiro en su prólogo-las similitudes con el Padre Brown, el singular detective creado por Chesterton, y el transfondo mironiano del escenario narrativo "

A veces, cuando voy a Orihuela, veo a Vicente-que es del todo inocente de mi "litis"tan políticamente incorrecta con el conspicuo Eutimio Martín- y hacemos tertulia literaria con Piñeiro,  paseando o cenando con Teresa, su mujer. Es un hombre culto, ponderado, sincero, de opiniones profundamente pensadas. Hoy, justo cuando estaba pensando que quería conocer su versión sobre el "caso Almarcha", me ha llamado para otra cosa.

Le he preguntado qué sucedió exactamente y cuál era  el grado de culpabilidad de Almarcha en la muerte de Hernández,  y me ha respondido lo siguiente:

( Antes debo aclarar que, contra lo que Eutimio Martín afirma,  ni el padre de Miguel Hernández era analfabeto, ni  Vicente Hernández Gilabert era semianalfabeto y ni escribía con "letra ilegible" . El padre de Miguel Hernández aprendió a leer y escribir en la mili. Y su hermano, aunque comenzó a pastorear a los cinco años y no fue nunca a la escuela, aprendió a leer y  escribir con un maestro que iba por las noches por las casas. Aunque la ortografía y la caligrafía dejaban que desear, ninguno de los dos era analfabeto )

Vicente Hernández Gilabert  contó repetidas veces ante su hijo la visita que realizó a Almarcha cuando éste era Vicario General de la diócesis de Orihuela. 

El caso fue como sigue:

Al parecer, Vicente Hernández solicitó una entrevista con el Vicario  para pedir clemencia por Miguel, que estaba muy grave en Alicante, ya que, tras contraer el tifus en una epidemia y quedar debilitado,  se le había manifestado en los pulmones el bacilo de Koch.

( By the way: ahora me acuerdo de esa hemorragia primera al salir de una cárcel madrileña, que negaban Eutimio y su testigo, y que recogí en mi otro blog)

El médico que lo examinó-lograron hacerle una radiografía-diagnosticó que Miguel Hernández podría vivir si se le operaba del pulmón y se le sacaba de allí. Esa operación se realizaba entonces en la prisión-sanatorio de Porta Coeli de Valencia, a donde el poeta pedía que le trasladaran.

Vicente me ha dicho esta misma tarde que su padre, cerca ya de la fecha de su propia muerte ( 1972 ) escribió la visita a Almarcha y  su respuesta, por recomendación de Vicente Escudero y  otra persona que no puede precisar,  que le impulsaron a fijar  ese testimonio para que fuera irrecusable.

LA TERRIBLE RESPUESTA

La infame, despiadada, pavorosa respuesta del Vicario ante sus súplicas fue:

-Nosotros no hemos conseguido de él lo que nos proponíamos y él no va a conseguir de nosotros lo que se propone. Por tanto, va a morir en la cárcel como un perro.

NOTA BENE
Ahora acabo  de leer que  una semana antes de la muerte de Miguel,  Almarcha decidió mandarlo a la prisión-sanatorio Porta Coeli. No sé si es cierto o no. De todos modos,  fue tarde para Miguel, que no estaba en condiciones de ser trasladado a dicha Porta Coeli, sino a otra donde las opiniones políticas no cuentan ni las criaturas demoníacas, sean o no vicarios, tienen poder para condenar.

lunes, 29 de marzo de 2010

UNA ESCENA FAMOSA

El obispo Almarcha recuerda en un texto manuscrito, que  cedió a Martínez -Arenas, un encuentro con Miguel Hernandez cuando él era canónigo de la catedral de Orihuela:

"Volvía un atardecer con su rebaño. Se acercó a saludarme, como otras veces, y todo sudoroso, me dijo:
-¿Quiere ver unos versos?
Estaban escritos a lápiz.
-¡ Oh, muy bien, Miguelico, me gustan!...
Y él, con su sonrisa ingenua, me dijo:
-Pues me han puesto una multa porque mientras escribía no he visto ramonear las cabras.
-No te asustes; diré al Sr. Miguel que la pague, y si no, abriremos una suscripción entre los amigos. Sigue haciendo versos, pero en la noche; para leer durante el día llévate de casa los libros que quieras.
 La multa no se la pusieron, pero ni las cabras han encontrado otro pastor más distraído, ni mis libros otro lector más atento. "

viernes, 26 de marzo de 2010

ARBOLES QUE CONOCIERON A MIGUEL

-Parece mentira-decía mi abuela hablando de "Visenterre" el cabrero- que de un hombre así haya salido un hijo tan culto.
-¿De un hombre cómo?
-De un  hombre tan basto. Tenía manos muy duras...


Los Visenterre era el apodo de  familia de  los Hernández. 

"Visenterre"-también llamado Don Miguel-arrendaba  para el pastoreo de sus cabras, entre otras, una  finca que mi familia tiene en Hurchillo, a dos o tres kilómetros de Orihuela.

En esos tiempos además de los  huertos de  naranjas y limones también  se plantaba en Hurchillo cebada, trigo y maíz.

Cuando segaban el cereal,  aquellas saltarinas Ruths y aquellas ágiles Noemís barbudas  pacían los rastrojos-que los huertanos llamaban "radrojos"- y las espigas que habían ido cayendo . Se comían también las hojas secas que quedaban del maíz, y la hierba que había nacido entre las mazorcas, que no podía cortarse cuando las plantas estaban crecidas.

Las cabras de "Visenterre", pastoreadas por Miguel en  ocasiones, entraban también en los huertos a comer  "fenás", la hierba crecida en las orillas de las acequias y escorredores. Era un beneficio para la finca, que quedaba limpia, por eso el arrendamiento del pastoreo era barato: de vez en cuando "Visenterre" regalaba un cordero o dos, o un cabrito, a mis abuelos.

En esos huertos jugaba yo de niña a veces, mordisqueaba el mismo agrillo ácido o comía los mismos limones y naranjas de los árboles que conocieron a Miguel.

Durante mucho tiempo, Miguel escribía -como seguramente hacía el rey David, el primer poeta pastor- mientras pastoreaba, en la sierra o en la huerta y con unos lápices del tamaño de una colilla. Las cabras se le escapaban más de una vez a los sembrados vecinos y, si las sorprendían, a él le caía una multa que enfurecía a su padre con enojo acumulativo.


En lugar de enfadarse, podría haberle regalado un perro, digo yo. Porque se las manejaba sólo con la honda y los silbidos.


Más tarde, se compró a plazos una máquina de escribir de segunda mano, de marca "corona", y se la llevaba en un hato junto con un pequeño diccionario del que no se separaba y  la comida que le preparaba su hermana Encarnación a la hora de los pastores: las cuatro de la mañana.

" Yo, todos los días, le ponía delante el tazón de leche, le metía el enorme bocadillo en el zurrón y le dejaba luego, para dedicarme a la limpieza del hogar "

Me impresiona, me emociona saber que  acaso alguno de los poemas huertanos del poeta pastor fue escrito allí, tal vez bajo uno de los limoneros más cercanos al jardín donde crecen las  rosas de olor y los  jazmines, vecino a las palmeras. Quizas mordiendo una granada  o una  luminosa naranja.

Ay, Miguel.

sábado, 20 de marzo de 2010

MADAMA BURKA

Uno de los diálogos de Leopardi comienza así:

Moda -¡ Madama Morte!¡Madama Morte!

Es el titulado "Diálogo de la Moda y la Muerte". En él ambas se reconocen hermanas, pues las dos son inmortales e hijas de  la Caducidad. 
He recordado este Diálogo investigando un poco sobre el burka afgano y descubriendo que no procede de una tradición primitiva o ancestral sino que es un pútrido fruto de la Moda.

Hasta 1901 el burka no existió en Afganistán. Al parecer, un monarca, Hahibullá, que  disfrutó de doscientas mujeres hermosísimas en su harén hasta 1919, año en que tuvo que rendir cuentas de sus atropellos ante Alláh el Misericordioso,  decidió que estas eran demasiado guapas para que las contemplara el vulgo ( guapas y desatendidas, me figuro yo, no sé por qué )
El burka original, de seda y bordado en oro, rápidamente se puso de moda entre las clases altas. Y de ahí, al pueblo.

En 1959, un principe piadoso, el Príncipe Daud ( David ) que era a la vez Primer Ministro, luchó desde arriba contra el burka, haciendo que su mujer y las mujeres de los ministros aparecieran con abrigos largos, gafas de sol y sombreritos: una moda  muy cara.

UN HECHO REAL ( llegado por correo electrónico)

Una periodista occidental ha vuelto, después de 10 años, a visitar una zona al sur de Afganistán.
Allí ha visto con sorpresa a las mujeres, que antiguamente caminaban siempre un metro detrás de sus maridos, caminando ahora cinco metros por delante.
Imaginó que tal modificación podría corresponder a una victoria social, psicológica, feminista.


Entonces le preguntó a una de ellas:
- ¡Esto es maravilloso! ¿Qué ha sucedido para que desapareciese esa
costumbre absurda de caminar detrás de los maridos y que ahora
caminen siempre delante ?


La mujer respondió: 



-Minas

jueves, 18 de marzo de 2010

MAGUETTE MBODJ , ARTISTA POLIVALENTE

Maguette Mbodj  me ha regalado un cuadro de su nueva etapa figurativa. Nada más ver las estilizadas figuras, con sus majestuosos ropajes y su  extraño encanto,  me dije: "¡ Son Bilkís y Salomón!".  Un maravilloso cuadro azul para mi casa llena de azules griegos. Un precioso cuadro que no me canso de mirar. Gracias, Maguette.
BLOG DE MAGUETTE MBODJ

miércoles, 17 de marzo de 2010

VICENTE FERRER



La más sabia de las miradas

lunes, 15 de marzo de 2010

El décimo ciervo de los ciervos de Agustín de Julián

El décimo ciervo tenía rumor de cuna
y deshacía la nieve con su hocico.




Alzado como un  templo,
su sombra era como una mancha de vino.




Volaba en un estandarte sobre mi cabeza
bebía entre dos rocas
de un río interminable,
en un paisaje atado por dos ángeles
a punto de dormirse, como un vago recuerdo.




El corazón nauta ya aprestaba su nave.

jueves, 11 de marzo de 2010

MIGUEL HERNANDEZ Y SU DEPREDADOR EN MI OTRO BLOG

Esta entrada es sólo para que sepais que estoy escribiendo sobre la horrenda biografía de Miguel Hernández, perpetrada por Eutimio Martín, en mi otro blog

BLOG DE BLANCA ANDREU ( pinchad aquí )

miércoles, 10 de marzo de 2010

EMILIO, MIGUEL y MOHAMED

Mohamed y Ahmed me regalaron esas ropas y adornos saharauis hace cuatro años. Ellos me vistieron para que fuera idéntica a sus madres, sus hermanas. Y yo me sentí un poco madre suya, hermana. Hicimos las fotos en el cortijo de Emilio y Miguel, mis maravillosos amigos almerienses, dueños de la galería Acanto.
Mohamed ha crecido y se ha convertido en un muchacho guapo y esbelto que quiere regresar a la vida  de su amado desierto, a sus camellos y  a sus cabras. De momento, está aburrido de estudiar. Ahmed no. Ahmed sigue estudiando en el  Ayyun.


Pienso en soluciones para su pueblo y sólo se me ocurre un humilde parcheado, además de lo que pueda hacerse por la vía diplomática para defender su autodeterminación: doble nacionalidad ya para todos los saharauis. 


Ahora, vuelvo a Almería, y Miguel y Emilio, que son de esa clase de seres que  tienen que mirar hacia atrás al cerrar las puertas para no pillarse las alas, me reciben con las fotografías-que olvidaron traer a La Coruña cuando me visitaron-y el disco del que entonces me prendé: Federico García Lorca recitado por Agustín de Julián. Y no contentos con ello, me traen al mismísimo Agustín de Julián, junto con unos poemas del mismo, que anotaré en la siguiente entrada para que no os perdais lo que escribe.

domingo, 7 de marzo de 2010

LA FIESTA

De niña, conocí muy bien la plaza de toros de Orihuela, que ahora lleva veinte años en desuso. Era propiedad de mi tío Antonio y de vez en cuando mis hermanos y yo,  cuando estaba vacía, íbamos a jugar con nuestros primos  mayores. En realidad, eran jóvenes primos de mi padre, que a nosotros nos parecían  fabulosos,  y la plaza también.

Un día, cuando tenía unos cinco años, Amalia, la muchacha de  mi tío Vicente, que era muy gorda y olía a agua de cebada, nos dijo a mi hermano José Ignacio, que entonces era el pequeño, y a mí:
-Mañana voy a llevaros a la Fiesta de los Toros.

A nosotros nos encantaba ir a con ella por ahí,  y pedimos permiso en casa:
-¿Podemos ir a una fiesta mañana con Amalia?

Amalia, que vivía con mi tío en el mismo edificio,  nos llevaba a veces a romerías, o a casa de parientes suyos de la huerta, en la gua-gua, para enseñarles a mi hermanito, del que estaba perdidamente enamorada,  y al que consentía de forma absoluta, así que mi madre aprobó el plan sin investigar.

Lo que sabíamos de toros mi hermano José Ignacio y yo era mucho, todo por el tío Vicente, que contaba  cuentos sobre ellos. Solían empezar así:
 -Había una vez un  torico muy bueno...

Eran cachorros de toro,  erales ingenuos que llevaban sombrero o cantaban habaneras, o saludaban a las señoras vacas al pasar.

Recuerdo el camino a la "Fiesta de los Toros"con mi hermano, felides, emperejilados ambos, de la mano de Amalia,  que como un paquebote arremetía contra la multitud. Recuerdo  el palco y también la enorme vergüenza ajena que sentí al ver  entrar a los toreros jactándose y moviendo el trasero como lagartos . Y aquello no había hecho más que empezar.

Abominación sobre abominación fue para nosotros la Fiesta de los Toros. Toros que eran monstruos enormes a los que  clavaban lanzas desde lo alto de un caballo aterrorizado. Aquello no era ninguna fiesta: era una pesadilla.  No queríamos que el toro matara al torero y no entendíamos porqué se acercaba. Después el toro quiso saltar y casi lo logra. Y luego la sangre. Y después, la muerte. 
                     
Se lo llevaban como un  fardo, arrastrando por el suelo, en lugar de dedicarle honras fúnebres,

Y Amalia, tan contenta.

jueves, 4 de marzo de 2010

LOS ARCHIVOS GRIEGOS por SEBASTIAN MONDEJAR

El poeta Mondejar, que acaba de enviarme la traducción de cuatro sonetos de Shakespeare que son capítulo aparte, ha montado en su blog www.uncaminoenelaire.blogspot.com dos poemas de mi nuevo libro, "Los Archivos Griegos" con unas ilustraciones francamente bellas.






Os dejo a la derecha una canción de Melina Mercuri para el camino que merece la pena verse.
Se trata de la escena de "Los niños del Pireo"donde canta la canción titulada igual fumando sin parar.
También baila el sirtaki, cigarrillo en ristre. No os lo perdais, aunque tarde un poco en cargarse el video.