domingo, 26 de junio de 2011

ANIMULA VAGULA BLANDULA

 2011 Annus Horribilis


Este año se fueron el perrito Quián y el perrito Kim.

En el triste minuto de una mañana de febrero, con trece años de edad, el perrito Quián se largó de este mundo rebosante de vida como un cachorro. Bajo las ruedas de un coche, como un perro inexperto, él, que sabía no sólo el latín que alcanzan a saber los perros, sino también griego clásico y hebreo bíblico.

Atleta de músculos durísimos,  daba saltos de vértigo, jugaba al futbol, bailaba como un derviche y hacía piruetas circenses feliz como un delfín.
Loco por las pelotas, que perseguía a velocidades inasibles y atrapaba derrapando, las cazaba también en rebotes altísimos. Era espectacular.

Quián se castigaba solo. Tenía conciencia. Cuando hacía alguna gatada, salía zumbando hacia el patio penitencial y se quedaba allí, expiando sus pecados perrunos, muy formal.

Era un perrito maravilloso. Nunca habrá otro como él.

Querido, querido Quián.

En cuanto a Kim: ay, Kim. 

Tengo el soneto que José Hierro le dedicó y publicó en libro( "cuando baila el can Kim es el demonio/ supera a Nureyev, supera a Antonio/ gira gira, giróvago, y no acaba... "), la acuarela de Alejandro Franco ( "¡ Qué perro más guapo!¡ las acuarelas!") el dibujo de Cesar Otero, donde aparece marrón por el fondo del papel . También  el trofeo que ganó en el concurso de mascotas, venciendo a perros, gatos y caballos ( "Al perrito más flamenco") y videos donde aparece en televisión. Ay, perrito Kim.
Animula vagula blandula. Mínima alma mía, tierna y flotante. Mi amadísimo Kim.
Unas noches antes de tomar la decisión de liberarlo,  me dio un ataque de soledad y me quejé con amargura injustamente.

Ay, Kim.

No tenerte : eso sí que es soledad.

UN VIEJO POEMA DE BACULO DE BABEL

 Sombra y rito de amor: 
di tú ángel visible 
cuya existencia se fragua en la insumisión a la palabra y a su asilo 
di tú ángel adelgazado por el silencio 
esbeltísimo en lo callado 
con el costado intacto antiguo en guerras 
di tú la palabra que leo 
en el minuto que dura mi corazón.