martes, 14 de agosto de 2012

Alvaro Cunqueiro again


Le dije a la tórtola: ¡Pase mi señora!
Y se fue por el medio y medio del otoño
por entre los abedules, sobre el río.
Mi ángel de la guarda, con las alas bajo el brazo derecho,
en la mano izquierda la calabacita de agua,
mirando a la tórtola irse, comentó:
-Cualquier día sin darte cuenta de lo que haces
dices: ¡Pase mi señora!
y es a tu alma a quien despides como un ave
en una mañana de primavera
o en un atardecer de otoño.


(De “Herba aquí ou acolá” )