miércoles, 25 de diciembre de 2013

MAS SOBRE IVO POGORELICH Y ALIZA KEZERADZE

PUES EL AMOR ES EL PRINCIPIO DEL SABER ( del Libro de la Sabiduría )
En este video grabado en Londres en 1983 puede verse a Aliza impartiendo su enseñanza a Ivo. Este afirma que,  aunque ella se negaba a actuar en público y a grabar discos, era la mejor pianista que escuchó jamás.

He descubierto que poco después del famoso concurso chopiniano que le lanzó a la fama por no ganar ( ya que Martha  Argerich, que era miembro del jurado, se retiró indignada organizando un gran escándalo e hizo declaraciones afirmando que aquel joven era un genio ) el jovencísimo Ivo consiguió que Aliza, casada por entonces, se diera a la fuga con él. 

La pasión  amorosa de Ivo por Aliza le llevó a hacer tras su muerte estas estremecedoras declaraciones, que sorprenden por su sinceridad descarnada. La imagen que presenta al final de la primera respuesta se diría shakesperina,  más que del Fantasma de la Opera.

-¿Cómo ha superado la muerte de su maestra y esposa?

"He tenido que reinvertarme a mí mismo. Como maestra Aliza era muy exigente. Se empapaba de arte, lo absorbía, lo devoraba. Era tan universal, tan sabia... Lo tenía todo: clase, educación, belleza de espíritu, talento y amor. En mi vida ella eclipsaba todo lo demás. Nunca podías volverte indolente estando junto a ella, ella siempre perseguía la excelencia. Incluso ante la muerte mantuvo el señorío de la gran dama que siempre fue. Tenía cáncer de hígado. Al morir el hígado le explotó y en nuestro último beso me roció con un vómito de sangre negra. Yo parecía el fantasma de la ópera, con todo el pelo lleno de cuajos de sangre. Y no me los quería quitar. Cuando salí a recibir las condolencias de quienes aguardaban el desenlace, todavía iba lleno de su sangre. Sufrí de un modo salvaje. Fui tan feliz durante nuestra vida juntos que aceptar que tendría que continuar solo me llevó mucho tiempo".

- ¿Le ha ayudado la música?

"No, al contrario. Durante años no pude poner los dedos sobre un piano porque los recuerdos fluían como las cataratas del Niágara. Aliza me había afilado del mismo modo que un cuchillo se afila cada día. La conocí a los 17 años y todos mis anhelos de músico y de hombre habían encontrado satisfacción en ella. Cuando nos encontramos mis estudios estaban en un callejón sin salida. Tenía una pasión musical feroz, pero no encontraba ni la técnica ni la personalidad para expresarla. Me desesperaba ver que no iba a llegar a ningún sitio: quería volar y ni siquiera sabía correr. Aliza me dio las alas que anhelaba. Me enseñó una técnica perfecta, una forma de interpretar llena de colores y matices, me hizo investigar las posibilidades sonoras de los nuevos pianos y me ayudó a construirme una personalidad musical diferenciada. Y cuando el éxito llegó, ella supo mantener en mí el espíritu de autocrítica, de trabajo y de exigencia constante. Perder a tan extraordinaria maestra fue un hundimiento artístico brutal. La música me recordaba todo lo que habíamos hecho juntos, todo lo que había perdido. Y no podía soportarlo".

Desde entonces, Ivo ha realizado gran cantidad de obras benéficas para apoyar a jóvenes artistas y también a la gente pobre de Sarajevo. Pues el amor es el principio del saber.


martes, 24 de diciembre de 2013

POGORELICH, LAS VIDAS PARALELAS Y LOS AMORES MADUROS ( HOMENAJE MUSICAL A BENET)

Juan era un viajero impenitente, y aunque adoraba sobre todas las cosas el ferrocarril ( para el que había horadado varios túneles en su juventud ) correteabamos en coche con ocasión o sin ella por aquí y por allá, a veces sin destino definido. A menudo, a partir del mes de mayo, cuando íbamos de camino a todas partes, me obligaba a bañarme en arroyos y torrentes heladores que localizaba con su instinto zahorí. A veces veía algo que le parecía apetecible y metía el coche por sitios imposibles, incluidas toda clase de fincas con un "PROHIBIDO EL PASO" bien grande. Era un ilegal total. Lo curioso es que nunca nos cazaron.
Recorrimos el país de arriba a abajo por el derecho y por el revés, alojándonos tanto en los mejores hoteles como en extrañas habitaciones de hostales de medio pelo o cabellera completa. A él lo conocían en los sitios más recónditos. Siempre había un bar de pueblo o un restaurante de Astorga o una fonda de León donde lo recibían como a la Parusía, dado el dinero que iba derramando por doquier con esplendidez sultánica ( a veces regateaba al revés ) lo que hacía reír al personal, que era lo que más le gustaba hacer y lo que realmente bordaba,  y su aspecto físico, que estaba muy alejado del tipo medio español.

 Cuando fuimos a la India con un grupo de amigos nos dijeron-dejándonos perplejos a todos los que nos tostábamos y a todas las que nos enjaretábamos el sari-que el único que podía pasar por indio era él. En Argentina y en Inglaterra, en dos ocasiones en que se coló por terreno militar prohibido ( no se paraba en barras ) los soldados se le cuadraron, obviamente confundiéndolo con un mando autóctono. En Inglaterra y en Estados Unidos le preguntaban las direcciones. No se sabe por qué, tenía aspecto de ser de todas partes. Tal vez porque allí donde iba tomaba la cosa como propia.

En cuanto a lo de regatear al revés, cosa que le vi hacer por primera vez en Almagro con motivo de unas berenjenas,  era un gag que logró que los comerciantes de Marraqués se volvieran literalmente locos:

-¿Cómo que cuatro dirhams? ¡ Por menos de seis no me lo llevo!

El caso-y a lo que iba-es que cuando correteábamos por ahí, tan campantes, en  nuestro coche de corretear por ahí ( le encantaban los coches que podían trepar montañas y andar sobre barrizales) con frecuencia escuchábamos música. La cinta de las suites inglesas del joven Pogorelich era de mi nuda propiedad y como yo era la encargada de la selección musical, la oímos a menudo.  Me encantaba. Y a Juan le gustaba también, de modo que no había conflicto.
También la escuchábamos en casa, en las lluviosas mañanas de Corcubión, el tiempo en que vivimos allí. Es una música capaz de atravesar un día gris como una ráfaga de luces.

Desde que murió Juan no he podido escucharla hasta ahora

Hoy, recordándolo, me he dicho que no sabía nada de Pogorelich y lo he investigado en la red. Para mi sorpresa, nacimos casi el mismo año, él también fue un joven precoz-en su caso, genial- y también se casó en los ochenta con una pianista, Aliza Kezeradze,  heredera de la casta musical de Liszt, que le llevaba  más de veinte años ( Benet a mí algo más de treinta )

Cuando se casó con ella él tenía veintidos y yo veinticuatro cuando lo hice con Benet.

 Aliza Kezeradze, murió en 1996. Juan en 1993. Tras sus muertes, desaparecimos del mapa y fuimos dados por muertos. El dejó de grabar y yo de publicar. Sólo daba conciertos en raras ocasiones y yo sólo daba recitales en las calendas griegas.

Recientemente, está de nuevo en activo. Como yo desde hace unos años. Salvando todas las distancias entre su genio y mi arte pequeño.

Resulta asombroso. Y yo que creía que era la única del mundo que había tenido que soportar un dolor así.

domingo, 22 de diciembre de 2013

HOMENAJE MUSICAL A BENET ( CONTINUACION)


Otra de las canciones que a Juan le gustaba cantar a pleno pulmón junto al Sena cuando quemábamos París en noches delirantes y muy poco francesas. Lo que más le gustaba tanto en París como en Nueva York era ir a restaurantes rusos ( en N.Y. a la famosa Tetería Rusa que aparece hasta en Sexo en Nueva York y tanto deslumbra a los pardillos extremeños) ponerse hasta las cejas de blinis con caviar y beber vodka como un genuino cosaco de Solojov de picnic junto al Don. Ah, París.

jueves, 19 de diciembre de 2013

BARROCO GRECO-HINDU

Esta ópera barroca, titulada Cleofide, se basa en un libreto titulado "Alessandro nella´India", y cuenta un episodio de la vida del macedonio donde se apiada de Poros, el Maharahá del Punjab. El primer video está cantado por un sopranista. El segundo video está dedicado a Agustín de Juliá, poeta cantor de  ciervos que ha visitado hace poco este blog.