sábado, 23 de mayo de 2015

APÓLOGO DE LA GRACIA

Apólogo de la gracia

 Ellos conocían el camino y se fueron a buscarte a lo largo del estrecho sendero;
pero yo erraba lejos, en la noche, pues era ignorante.

Yo no era lo suficientemente sabio para tener miedo de ti en la oscuridad, y por esto encontré tu puerta por casualidad.

Los sabios me rechazaron y me ordenaron que regresara, pues no había seguido el sendero estrecho.

Lleno de duda iba a regresar, cuando me estrechaste, fuertemente, contra ti; y cada día crece la cólera de los sabios contra mí.

( Tagore)

10 comentarios:

  1. Aquí he de buscar las piedras de alacranes y los vestidos de tu madre.

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  2. "Y los vestidos de tu madre niña"

    Ahora bien, Anónimo bastante veneciano, a mi madre no la metas en esto, que no estamos en Menton.

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  3. Que no crezca tu cólera de sabia. ¿No sucede todo lo escrito en Menton? ¿No es ya fábula de fuentes?

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    1. jajaja. No era cólera-aunque no sea sabia-era por seguirte el juego. Cuando leí por primera vez "y los vestidos de tu madre niña" quedé conmocionada por la gran verdad que encierra ese desear saber todo, absolutamente todo, del ser amado. Aunque luego diga "te he de buscar pequeña y sin raíces".

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    2. jajaja. No era cólera-aunque no sea sabia-era por seguirte el juego. Cuando leí por primera vez "y los vestidos de tu madre niña" quedé conmocionada por la gran verdad que encierra ese desear saber todo, absolutamente todo, del ser amado. Aunque luego diga "te he de buscar pequeña y sin raíces".

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  4. Lo sé. Yo también te he seguido el juego, con unas décadas de retraso: el cercenado verso te lo leí en unas declaraciones post-premio Adonais, citando como referencia el magisterio encendido de Federico. Te imploro, Blanca, que nadie te haga dudar de la calidad de tu poesía. Tus versos se leerán mucho después de que los mediocres, los asesinos de los ruiseñores, queden disueltos en el más absoluto olvido.

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    1. Anónimo querido: no había leído tu respuesta hasta hoy. Espero que no seas un dios disfrazado, porque ya sabes que los dioses elogian a quienes quieren perder. Gracias por tener en una consideración tan alta mis versos justo ahora que ya casi no soy poeta, soy más bien "una señora que cuida a su madre", sus comidas y también sus vestidos nada niños. Ahora que la poesía "huye de mí como una frase acabada" ( y disculpa la ordinariez de la autocita)saber que hice algo una vez que a seres como tú les complace me agrada tanto que hasta sonrío.

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